Otras te lo cuentan

¡Conócenos!

Otras te lo cuentan

Otras y otros pasaron antes por UCA Tierra y Agua y nos dejaron sus impresiones. Aquí te ofrecemos una muestra de lo que nos contaron.

– [lbfenix id=”Sharing” title=”Compartir”]Qué verbo tan bonito y generoso , amable y sencillo. Él dio sentido a treinta días de mi vida en Nicaragua, con Sara y Esther. Compartimos casi todo, como comparten los niños la vida. Compartimos nuestros sueños, inquietudes y besos.
Amores lejanos y otro no tan lejos, escritos de niños, cartas de cuentos, postales de ensueño. Compartir, ..con la confianza que otorgan los años. Abiertos y francos abrimos nuestras puertas, nos libramos de nuestros miedos y nos conocimos. Supimos nuestro pasado de niños, nuestra inquietud de adultos.
Fue bonito vivirlo…compartir…¡qué verbo tan lindo![/lbfenix]
– [lbfenix id=”Hospedaje” title=”Santos”]Santos…Fue nuestra humilde morada durante los días que estuvimos en managua. Podría describirlo como un fortín lleno de camastros con su sede central en la planta baja, de colores variados siendo el verde el color principal. Donde el calor que desprende queda apaciguado por el aire que generan unos ventiladores atrapados en el techo; la estructura es una sucesión de materiales, donde nada encaja con precisión, donde la simetría desvarió y entró en un estado de completa confusión. Donde el silencio dio paso al ruido de un orquestra natural compuesta de la lluvia sobre la inerte xapa, del aire nicaragüense y el zum-zum de insectos y la coral de pájaros.
El Salón acogedor da paso al viajero meciéndolo en unas sillas que un día fueron el descanso de nuestros abuelos en sus pocas horas de tranquilidad.
Al llegar a la puerta de tu habitación te encuentras con unos diminutos guardianes de metal que la custodian. Son Como lazos ingenuos que piensan que sostendrán con sus débiles brazos nuestra seguridad. Más allá de ellos, unas rejas envuelven la fachada principal, y un chico vigila nuestro sueño.
Managua es una “ciudad peligrosa”, o al menos, esa sensación se respira, tal vez, sea el miedo escénico que creamos las personas, esas burdas y alocadas historias que nos llegan a nuestros oídos de mentes más proclives a la cienciaficción que a la dura realidad nicaragüense. O tal vez, sea verdad, que managua, como dicen, es peligrosa. Sin duda, hay barrios donde mejor no andar solo, ni someter a la noche a presenciar como te desnudan unos niños, apestados por el tedio y la escasez que alimenta la falta de oportunidades. Aunque siempre, a favor de los primeros, la realidad supera la ficción.
En cierta manera, Managua es la mala de la película que más tarde verás, es el patito feo de Nicaragua, pese a ser la capital. Por no tener no tiene ni centro. Managua la movió la tierra, la aniquiló y la resquebrajo de arriba abajo. Se levantó, y renació como la Managua que hoy conocemos.[/lbfenix] (hospedaje en Managua)

¿Quieres contarnos tus impresiones? Escríbenos a turismo@ucatierrayagua.org y añadiremos también tus textos.

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